04 May

Todo lo que hay que saber sobre el corset

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¿Cómo me pongo el corset?

A la hora de ponerte tu primer corset (incluso en segundo) ,pensaras que es la tarea más complicada del mundo, pero como todo, ¡es cuestión de practica!

Lo primero que has de hacer antes de ponértelo es aflojar los lazos traseros, tirando suavemente de ellos, hasta que consigas la apertura necesaria para poder abrocharte los corchetes de la parte delantera sin ningún problema. Una manera más sencilla de abrochar los corchetes delanteros es abrochar primeros los de la parte media, y luego seguir de abajo a arriba.

Ahora viene la parte “complicada”. Poco a poco , y si es posible con ayuda de alguien, hay que ir tirando suavemente de los lazos traseros, de abajo a arriba, ciñéndolos lo máximo al cuerpo. Una vez hecho el recorrido de toda la espalda y llegado a lo más alto, tiraremos con firmeza, pero suavidad, para terminar de ceñirlo a la perfección. Este último paso lo haremos estirando los lazos hacia arriba (nunca hacia atrás) hasta ceñirlo al gusto de cada una.

Para remarcar y ceñir mas la parte del busto, los lazos traseros deberán ir anudados en la parte superior de la espalda, si por lo contrario quieres acentuar y remarcar mas la zona de las caderas, deberás anudarlo en la parte posterior de la espalda, y si lo que deseas es marcar al máximo tu cintura, anuda los lazos en la parte media de la espalda. A medida que te pongas tus corset, veras que cada vez te es mas fácil y rápido ponértelo!

¿Y cómo lavo mi corset?

Para lavar y tener bien cuidado tu corset es recomendable lavarlo siempre a mano, con agua fría, y con jabón para prendas delicadas. No lo frotes de forma brusca, ya que los tejidos y colores podrían dañarse. Tampoco es recomendable dejarlo en remojo ni estrujarlo. Trátalo con la máxima delicadeza.

A la hora de secarlo, lo ideal es eliminar toda la humedad que se pueda con una toalla, y dejarlo a la sombra para evitar que los colores se desgasten con el sol.

¿Cómo puedo combinar mi corset?

Yo personalmente, pienso que a ninguna mujer nos debería faltar un corset en nuestro fondo de armario. Un corset puede darte infinidad de usos y combinaciones, tanto puesto de forma elegante con una americana encima y una falda o pantalón de vestir, o simplemente con unos vaqueros o unos leggings para salir a tomar una copa con las amigas. También podemos sacarle el partido más rompedor combinándolo a modo de vestido con una bonita falda, para deslumbrar en tus noches de fiesta.

¡Con un mismo corset puedes vestir diferentes looks y deslumbrar siempre!

10 Abr

La historia del corset

La historia del corset

Breve historia del corset

El primer corset data de comienzos del renacimiento y se lo denominaba “corset jaula” porque estaba hecho de hierro. Mas tarde se reemplazó el hierro por una entretela endurecida similar al denim o jean. este estaba atravesado vertical y horizontalmente por varillas de madera o huesos de ballena (de ahí la palabra emballenado). El objetivo era ajustar exageradamente el torso femenino y elevar el busto por arriba.

Posteriormente el corset sufrió transformaciones como en la era del barroco o roccocó donde el escote del mismo era mas redondeado (escote bote) y se ajustaba mas a la silueta femenina que el corset renacentista que era mas rígido. De todas formas el objetivo era el mismo y se ajustaba de la misma manera: con unas cintas entrecruzadas en la espalda. Los problemas de salud que causaban estas prendas interiores en las mujeres no eran pocos ya que reducían la cintura alrededor de 30cm, causando problemas respiratorios y fracturas de costillas.

La historia del corset

Con la llegada del siglo XVIII llegó un cambio importante para el corset: Este tomó forma de 8 o también denominado corset “reloj de arena”, que hacía una cintura pequeñísima y resaltaba el busto y las caderas.

El corset desapareció a principios del siglo XX con la llegada de la moda andrógina de diseñadores como Poiret y Chanel. La ropa interior femenina se redujo a una enagua recta y lánguida que posteriormente se uso en dos partes, dando origen a la actual lencería. La invención del brasier acaba de cumplir cien años. Pero se lo empezó a distribuir en forma masiva un tiempo después. El actual push – up tiene la misma misión que el corset: ajustar y elevar.

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